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Maridaje Político Social

Por Emmanuel Farfán González.

Cada día que pasa de nuestras vidas debemos hacer elecciones entre unas u otras cosas y, muchas de ellas, nos definen como personas e incluso nos permiten sociabilizar en este mundo.

Cuando vas a comprar un vino muchas veces te preguntas “¿compro vino tinto o vino blanco?”. En ese momento de incertidumbre y de desesperación piensas “quizás comprar lo mismo de siempre… lo presentado en el último aviso publicitario que viste o escuchaste… lo que recomendó @catadorchileno… lo que te gusta o lo que le gusta a los demás”. Llegas al punto de venta y todas esas dudas y opciones vuelven a tu cabeza nuevamente. Es por eso que, para simplificar la vida, se ha recomendado históricamente (y no muy correctamente) que para carnes rojas son vinos tintos y, para mariscos y pescados, los blancos. Una recomendación bien práctica pero muy simplista, pues hay, por ejemplo, varios vinos “rojos” que perfectamente van con esos productos provenientes del mundo marino.

Si quieres escoger bien un vino debes pensar para qué lo quieres, dónde lo descorcharás, con quiénes estarás y, principalmente, qué harán cuando lo estén tomando o qué comerán. Efectivamente, el maridaje predilecto para los vinos siempre ha sido la comida y hay un sinfín de sugerencias seleccionadas para las distintas variedades de uva (llamadas “cepas”) con las que se elabora un vino. Pero también se ha encontrado un maridaje que va en otros sentidos y sensaciones como armonizar con un libro, una película o serie, con música y también con ese momento único en el cuál sacarás ese corcho de la botella. Creo que la mejor elección será considerar no sólo el que te guste, sino también el entorno y las personas con las que compartirás. Un vino que no se puede compartir siempre será lo más aburrido que pueda existir.

¿Entonces? ¿Vino tinto o vino blanco? ¿Apruebo o Rechazo? ¿Convención Constitucional o Convención Mixta Constitucional?

El domingo 25 de octubre muchos saldremos a decidir una de las cosas más importantes para el país: Si “Apruebas” o “Rechazas” una nueva constitución. Además, se debe elegir el órgano que debiese redactarla: Una “Convención Constitucional” (integrada por miembros escogidos por voto popular) o una “Convención Mixta Constitucional” (compuesta por partes iguales de parlamentarios, sí, lea bien, parlamentarios, y gente elegida popularmente).

La primera pregunta que nace es “¿en qué debo pensar para decidir este voto?” y la respuesta no se aleja a lo que es la elección de un vino: para qué quiero una nueva constitución; dónde estamos situados o en qué contexto queremos forjar esta nueva carta fundamental; con quiénes la queremos hacer; y, principalmente, pensar en el momento que vive el país y la sociedad en general para poder decidir mi voto. Prácticamente, un maridaje político social.

En el mercado chileno normalmente se privilegia al vino tinto por sobre el blanco en una razón de 70% a 30%, y el “Apruebo” por sobre el “Rechazo”, en las últimas encuestas, están en una relación muy similar 75% a 17% (que pena por el “Rechazo”, ¡ja!). Pero, a fin de cuentas, son elecciones y aunque tú quieras tomar un tinto debes aceptar si la otra persona quiere tomar un blanco, y viceversa (aunque sea uno hecho en dictadura). No podemos llegar a una reunión social y polarizarnos porque una persona quiere abrir una botella de un tipo y otra una diferente. La elección ya se hizo y se debe respetar. Eso es una democracia vinera.

Tampoco el país se “incendiará”, pero si en este tiempo estamos en un gran asado, con sus carnes y vegetales cocinándose espectacularmente sobre la parrilla, preparación que ha costado vidas, ojos y lucha. Entonces, ¿para qué traerás un vino blanco del “Rechazo” si lo que se necesita es un vino tinto del “Apruebo”? ¿Para qué catar con una Convención Mixta Constitucional, junto a esa gente del congreso que no ha querido tomar con nosotros por 30 años, si podemos catar todos juntos en una Convención Constitucional más diversa e independiente?

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Anne With An E: Princesa Cordelia

Por Bárbara Vera.

La travesía de Anne con una e comienza en Green Gables, un pueblo canadiense que promete convertirse en un hogar para la infortunada chica de Nueva Escocia. Al igual que la obra original, Ana de las Tejas Verdes, la famosa serie canadiense de la CBC está ambientada en el gran norte blanco, resplandeciendo con hermosos paisajes, tanto floridos o como escapando de películas de terror.

La imaginación de Anne nos permite viajar desde nuestra avanzada realidad hasta una donde las personas no actúan para nada amables con una niña huérfana que no hace más que hablar y expresarse libremente;  en el nuevo siglo XX el trato hacia las mujeres era en general bastante nefasto, la posición de todas en la sociedad estaba limitada a la mentalidad conservadora del pueblo Avonlea, donde Anne pronto encontraría las más bellas e inspiracionales cadenas de eventos que nos llenan de nostalgia y esperanza por la destrozada humanidad en la que vivimos actualmente.

El primer episodio, estrenado el 2017, presenta casi hora y media de cautivante intriga hacia el mundo inspirado en aquella niña canadiense que supuestamente debería ser el nuevo hijo de Marilla y Mathew, hermanos de Green Gables que deciden adoptar un niño que les ayude en los trabajos de la granja, los cuales ya se volvieron muy pesados para la edad de ambos. Siguiendo el destino de Anne en Green Gables, la serie de Netflix fue cancelada luego de 3 exitosas temporadas. Con muchos fans descontentos, en todo el mundo nació un movimiento viral en redes sociales, gracias al cual se están haciendo todos los esfuerzos y voces necesarias para que Netflix y CBC arreglen los conflictos que llevaron a la serie a su fin en el mejor momento de la aclamada historia de Anne.  De todas maneras, para los que ya vimos todos los capítulos, Anne se queda dominando en nuestros espíritus jóvenes desde siempre y para siempre, porque no hay nada más impresionante que la asombrosa magia que vemos a diario en nuestro entorno natural, a veces no tan parecido a Green Gables como quisiéramos, pero las enseñanzas de Anne trascienden en las invisibles fronteras de lo que es posible.  

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Ecocidio

Por Gino Bailey Bergamin.

Las guerras traen aprendizajes e innovaciones tecnológicas. Además de hambre y aberraciones humanas. Los laboratorios bélicos se adelantaron al modo convivencial que rigen las sociedades actuales, donde la automatización tecnológica establece el orden del control de vida cotidiana. Estas pruebas fueron desarrolladas en la Guerra del Golfo (1990-1991) pero también en Vietnam, posicionando la transmisión en directa por la televisión e incidiendo en la pérdida de límites entre ficción y realidad confundiendo a la audiencia si las cruentas imágenes correspondían a un aparato de telecomunicaciones o si verdaderamente afectaba a sus vidas.

Las guerras también muestran el paso del genocidio al ecocidio, que hace replantearse el límite en la afectación entre derechos humanos y ambientales en sistemas que están imbricados. El Agente Naranja, una combinación de herbicidas y defoliantes, es un ejemplo paradigmático al respecto.

Promovido entonces por la agencia Monsanto Corporation y Dow Chemical para la defoliación de especies, se utilizó en Vietnam, Laos y Camboya para extinguir sistemas socio-ecológicos de vida. La población local de Vietnam no distinguía hasta entonces su cotidianidad separada de los servicios socioecológicos y la guerra se desenvolvió en esos términos. La ventaja que llevaban frente a la invasión norteamericana era evidente: reconocer y desenvolverse en su propio contexto, inmiscuirse e invisibilizarse y resistir. El Agente Naranja fue utilizado por el ejército estadounidense como un arma ecocida, aumentando la toxicidad química a los experimentos anteriores, afectando la selva pero también a sus habitantes.

Las consecuencias se sienten hasta el día de hoy, con población deformada, dañada y ecosistemas que todavía no se logran recuperar. Actualmente asistimos a un ecocidio terminal del planeta, como amplificación del patrón Agente Naranja, en donde los derechos humanos-ambientales están imbricados en su afectación, pero también en su interdependencia y huida de la muerte.

El ecocidio actual opera como estado terminal del desarrollo económico basado en el crecimiento que sirve de justificación para una serie de dispositivos (Stiegler, 1944). Uno social generalizado es la hiperproletarización de las sociedades. Sean inmigrantes, informales o con estudios, las sociedades tienden a proletarizarse de manera amplia y compleja. El descontento social generalizado hacia las formas de gobiernos y corporaciones se expresa en diversas manifestaciones de carácter global. La automatización tecnológica de procesos, denominada como fuerzas neguentrópicas, tienden a generar una estabilización a través de la satisfacción marchita del deseo y el consumo.

En fin, la automatización de la vida ha operado como un modo generalizado para abstraernos de Gaia, terra, el planeta. Desde 1400 en adelante que se arraigó en occidente como una cultura de vida, colonizando inclusive a los pueblos originarios. Salir de la automatización significa salir del antropoceno y volver a lo originario. A esto algunos se refieren como estabilización de una nueva vida, cambiar los patrones y modos de vida de manera radical. Mientras eso no ocurra estaremos en un estado terminal ecocida. Una historia que parece ser ficción gracias al automatismo tecnológico, pero que resuena con más fuerza cuando los distintos servicios ecosistémicos necesarios para la vida se ven colapsados en océanos que no se reproducen, pandemias que mutan sin encontrar una vacuna o aumento de temperatura en algunos lugares del planeta en donde no se sostiene la vida humana.

Referencia

Bonneuil, C., Fressoz, J.-B., 2013, L’ÉvénementAnthropocène. La Terre, l’Histoire et nous, Paris, Le Seuil

Stiegler, B. (1944). Sortir de l ’ anthropocène. 1–11.

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Umbrella Academy: La dinastía Hargreeves

Por Bárbara Vera Medel.

Se trata de una serie estrenada en Netflix el año 2019, basada en el comic del mismo nombre, creado por Gerard Way, vocalista de la famosa banda My Chemical Romance. Debutó hace un año con su primera temporada, tomándonos a todos por sorpresa cuando la trama de la historia se volvió cada vez más prometedora en cada capítulo. A finales del mes de julio de este año se estrenó la esperada segunda temporada, la cual no decepcionó frente a las expectativas de los nuevos fanáticos de esta disfuncional familia. 

Nada hacía presagiar que cada segundo del primer capítulo de esta serie se pondría más cautivante que el anterior, el misterio que se crea alrededor de la existencia de esta peculiar familia nos absorbe en un trance de total curiosidad hacia la naturaleza del mundo donde se desarrollan los más extraños fenómenos, dignos de un libro de ciencia ficción. A diferencia del anterior, esta historia se desarrolla en nuestro mundo, planeta tierra, en donde un curioso fenómeno toma lugar el 1 de octubre de 1989 cuando, inesperadamente, 43 mujeres dan a luz simultáneamente. Este misterioso suceso atrae la atención de un excéntrico millonario, Reginald Hargreeves, quien decide ofrecerles una significativa cantidad de dinero a 7 de las madres para convertirse en el nuevo padre de estos recién nacidos. El interés de este personaje por los bebés se debe a los superpoderes que estos poseen, los cuales quiere potenciar y controlar creando esta academia de superhéroes en una lujosa mansión con la ayuda de un mayordomo simiesco y una mamá robótica. Los intereses propios de este ejemplar padre le va dificultar la crianza y entrenamiento de estos siete bebés, ya que cada uno es diferente en su propia manera, no solo por sus habilidades.

Las aventuras que los increíbles siete personajes principales van a enfrentar son de lo más interesante, la trama y música de la serie nos transporta a esta tenebrosa realidad que incluye viajes en el tiempo, rumores, teletransportación y criaturas marinas, entre otros. El final de la segunda temporada nos deja expectantes, paralizados esperando por un año el desenlace del extraño plot twist que tuvo en el último minuto del último episodio. Esta adaptación del comic incluye actores deslumbrantes, música que nos llega al alma y realidades que jamás llegaríamos a comprender.

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Derecho a identidad

Por Briana Bombana.

Foto carnet, toma de huellas, rúbrica de persona responsable, tasa para expedición de cédula de identidad pagada, cola en el órgano gubernamental encargado de expedirla, algunos días de espera y, fíjate tú, se expidió. Identidad es realmente una cosa seria. Identidad parece ser tan seria que llega a ser más que seria y, efectivamente, lo es: es algo complejo, que viene siendo estudiado por diversas disciplinas, como la sociología y la psicología hace tiempo. Desde que me di cuenta de ello es que, por tanto, quedarse guapilla en la foto ha dejado de ser suficiente, haciendo con que me halle yo, hace algunos años, en el intento de comprender un poco de la mía. 

El bichito de la curiosidad, muy travieso, que cohabita en mi cuerpo junto conmigo ha sido crucial en esta tarea: él me estimuló a salir de casa, andar, caminar y volar lejos en búsqueda, de entre otras cosas, de dicha identidad. Y fue así volando que un día, en España, conocí una chica que sabía – un asombro – sus ochos apellidos, al derecho y al revés. Dado que le fue tan simple cuánto decir que 3 por 3 son 9, “¡interesante!” fue lo que pensé. Interjección ésta de inmediato seguida de frustración… Yo no sabía mis ocho apellidos, quisiera yo saberlos de memoria y declamarlos sin dudar.

Por supuesto que la búsqueda de la identidad de uno va más allá de su árbol genealógico, pero si me he puesto como objetivo de vida entenderme mejor y saber mi lugar en el mundo, creía importante empezar por ahí. Efectivamente, una de las definiciones más básicas de la palabra identidad habla de un “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás” y, por lo tanto, el entendimiento de mi origen (de la familia, lugar de nacimiento, etc.) me debería de ayudar a conectar mejor las características de quien soy.

Fue en este entonces que tomé la descubierta de mi ascendencia como un reto. Yo, Briana Angélica Bombana, quería saber qué había más allá de este Bombana y de aquél Da Silva escondido. Escondido porque, aunque lo llevo en la sangre, ya en 1988, fue precozmente cortado de mi registro. Lamento por mi rostro adolescente inmortalizado en fondo blanco de mi, antes mencionada, foto carnet, el cual nunca ha tenido el placer de coexistir en mi cédula acompañado del apellido más popular de Brasil.

Acto seguido, saber mi origen paterna, es decir, todo lo que acompañaba el apellido Bombana, de origen italiano, fue fácil. Mi padre, que no debe de saber ni 10 palabras del italiano normativo, ostenta sus ochos apellidos italianos, todos muy identificados y rastreados. Aquí, hago uso del verbo ostentar porque es éste el que, más posiblemente, resguarda a aquel que lleva un apellido europeo en un país racista con complejo de inferioridad y nortecentrista como Brasil. A los que aún le dan cabida a este tipo de distinción “positiva”, les cuento un secreto: sus antepasados europeos, muy probablemente, cruzaron el océano huidos de la guerra, del hambre, o de los dos; así que la historia de sus familias es más similar a la de los demás latinoamericanos “no-europeos” de lo que parece.

El misterio del árbol, por lo tanto, adentraba por el costado materno. Da Silva, el apellido de cerca de 10% de la población brasileña (¡algo como 20 millones de personas!), hizo de la tarea de escudriñar su raíz una dificultad. Si por un lado hay la idea de que llegó a Brasil con familias portuguesas, muchas de ellas queriendo anonimato en nuevas tierras, por otro fue el apellido otorgado por algunas de las familias a millares de personas esclavizadas trasladadas al Brasil Colonia. Y si yo sigo sin entender muy bien de dónde ha salido el mío, imagínense la situación de los descendientes de la población negra que llegó a mi país… como mercancía, sin derecho a mantener lo más mínimo de su dignidad humana, en ella implícita, su pasado. Es, incluso, ésta la motivación que llevó a que Eliana Alves Cruz escribiese un libro Água de Barrela – para contar sobre la exploración que llevó a cabo para que hoy por hoy pudiese figurar como una de las pocas brasileñas de origen africano que pueden asumir saber de su pasado. En sus propias palabras “saber nombre, lugar de partida y de resistencia me hace saber adónde quiero llegar y el país que quiero no solamente para “los míos”, pero para todos: una nación que, antes de exigir amor para sí, sepa distribuirlo para que nadie necesite dejarla. Lejos de compararme con Rebouças o con el reverendo Luther King, pero yo también tengo un sueño”. Tomando esa reflexión como base es que yo rectifico lo antes destacado: Mismo que creamos tener una identidad por solo llevar la cédula en la billetera, aquella es en verdad un proceso tan amplio cuanto necesario para nuestro propio entendimiento y de cualquier cambio que pueda resultar de él, individual y colectivamente. Por eso es que ojalá, un día, vivamos en países dónde su población podrá saber y contar su pasado como parte esencial de la construcción de su identidad, pero sobre todo por derecho a ser alguien con memoria.

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La cava de La Moneda

Por Emmanuel Farfán González.

¿Cuántas veces puedes ordenar tu cava de vinos? quizás muy pocas veces o incluso nunca, puede ser que bebas todo el vino y no guardes nada. Sin embargo, los que guardan sus vinos utilizan algún orden cuasi lógico; los pueden ordenar por variedad: espumosos, blancos, naranjo, rosé y tintos; por vinos jóvenes o con más años; por regiones o, incluso, por los que descorcharás prontamente o en varios años más. Una cosa es clara: si ordenas la cava 5 veces durante 2 años y medio, posiblemente no tienes claro el orden o tienes un TOC (transtorno obsesivo compulsivo) grave.

Aunque el vino y la política pueden considerarse dos mundos distintos, en un livetransmitidodesde mi cuenta de Instagram, cuyo tema fue: “si yo fuera presidente, qué cepas viníferas serían mis ministros”; reflexioné cómo un mandatario ha cambiado tanto su gabinete durante su gobierno y qué lógicas puede haber en él. Muchos recordamos lo que leímos en libros de historia sobre la rotativa ministerial, práctica política del período llamado Parlamentarismo (1891-1925), en el cual existieron cambios o “rotativas” de gabinetes y ministros debido a las facultades del Congreso Nacional bajo las interpelaciones. En resumen, un presidente podía tener 14 gabinetes y 61 ministros distintos en promedio durante 5 años. No tan lejos de los 55 ministros que lleva a la fecha el actual presidente Sebastián Piñera. 

Este último cambio de gabinete tiene distintos puntos de vistas, desde el congreso Jacqueline van Rysselberghe, nuestra “embajadora del vino”, opina que “Es una oportunidad para empezar con esta nueva agenda social que el gobierno ha planteado. Lo importante es poder sacar adelante este gobierno”. En cambio, para personas de la oposición como Yasna Provoste “Esto es más de lo mismo. Cuando uno ve los nombres que han rotado, el único rostro nuevo es el del ministro de Hacienda”. También, se ha dicho que este cambio de gabinete muestra una presidencia que se agota fácilmente cuando solo desea mostrar logros, producto del resultado de las encuestas y la alicaída credibilidad de la ciudadanía.

Entonces… ¿Estoy guardando los vinos de forma correcta o en un orden cuasi lógico? ¿Este último orden será el definitivo? Es obvio que después de analizar el lugar en donde se ubicará la cava, –que no reciba mucha luz, no tenga cambios bruscos de temperatura y tenga un buen espacio–, realizas un buen orden para hacer el menor cambio posible, solo una reposición mientras se vaya descorchando las botellas, que no genere desorden en esa lógica y funcione. En fin, la idea es no invertir mucho tiempo en buscar o seleccionar una botella. Pero cuando hay desesperación, apuro y falta de conducción solo llenas posiciones de la cava sin pensarlas muy bien, lo que lamentablemente perjudicará el momento de escoger la botella que descorcharás o incluso provocará guardar mal un vino. 

No sabemos qué pasará en un año y medio más, pero de seguro a muchos de nosotros, en este tiempo, no nos gustaría buscar y escoger un vino desde la cava de La Moneda.

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Lo que viene en terapias Covid

Por Yohanna Moreno.

Este año quedará en la memoria de muchos como el “año de la Pandemia”. Un virus que todavía no se entiende de donde emergió. Viene de un murciélago? o un Pangolin? Otros más osados se adhieren a la teoría de que lo inventaron en un laboratorio. En fin, la verdad es que SARS-CoV-2 llegó para instalarse en nuestras vidas y que nos ha enseñado a ser cuidadosos con nuestra higiene, mantener distancia y usar una mascarilla. 

Este nuevo virus es similar a otros virus como el síndrome respiratorio agudo SARS-CoV y el síndrome respiratorio del medio oriente (MERS-CoV). Ya cuando el virus pudo ser secuenciado, se determinó que es genéticamente relacionado con los coronavirus provenientes de los murciélagos, que luego pasó a un huésped intermediario para finalmente propagarse entre nosotros. 

Quién lo iba a pensar! un pequeño virus RNA que se aloja en las superficies nasales para luego aprovecharse de nuestras células. Se replica en la nariz a diestra siniestra y luego coloniza nuestros órganos, de los cuales su favorito son los pulmones. 

Desde el comienzo de la pandemia, investigadores de todas partes del mundo, han dedicado sus fuerzas en búsqueda de una terapia efectiva contra este virus asi como también una posible vacuna.

Qué sabemos sobre las terapias? Es que se han intentado diversos métodos terapéuticos para ayudar los pacientes infectados con el virus. Al inicio de la pandemia se intentaron terapias con hidroxicloroquina y la cloroquina que cobraron fama por ser mencionadas por los presidentes de Brasil y Estados Unidos. La verdad es no se ha comprobado la efectividad de estas drogas en pacientes infectados ya que estos tratamientos han dado resultados pobres e inconsistentes. Otras terapias incluyen el uso de antivirales como Lopinavir/ritonavir, de los cuales se han utilizado para el tratamiento del SARS y el MERS. En pacientes COVID-19 (un pequeño estudio) se observó que al menos el 50% de los enfermos presentaron efectos adversos como diarrea y problemas gastrointestinales.  Este tratamiento no logró fama debido a los efectos adversos y posibles componentes hepatotóxicos que podrían comprometer aún más el estado de salud del paciente COVID-19.

El uso de corticosteroides también hizo ruido durante esta pandemia. La justificación para el uso de corticoides es que disminuiría la respuesta inflamatoria en el cuerpo evitando que los   pulmones sufran daños irreversibles. Sin embargo, el uso de corticosteroides también produce efectos secundarios como una disminución en la eliminación del virus y el riesgo de presentarse una infección secundaria. Además, los corticosteroides generan otras complicaciones como hiperglucemia y necrosis avascular. De ahí la importancia de no automedicarse. Generalmente los corticosteroides son recetados por el médico tratante y de ninguna manera se deben administrar sin el consentimiento médico. 

Una de las terapias complementarias que está cobrando mucho interés ya que ha generado resultados positivos, es la transfusión de plasma convaleciente en pacientes recuperados COVID-19. Este tratamiento se obtiene a través del plasma de personas que han sido infectados por el virus y que han generado anticuerpos para el COVID-19. Este plasma serviría como una especie de Boost o estimulante al sistema inmune del paciente infectado y que ayudaría a una rápida recuperación.  Este tipo de terapia no es nueva y se ha usado en pacientes que han sido contagiados de SARS y MERS que han dado muy buenos resultados.

Actualmente, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, estaría gestando un proyecto investigativo con el uso del plasma convaleciente de pacientes recuperados de COVD-19. Esto como apoyo a la situación sanitaria que está viviendo el país. Por el momento este proyecto se encuentra esperando concretar los permisos correspondientes de las autoridades de salud.

Investigadores en todo el mundo, han fijado su mirada en el desarrollo de una posible vacuna que tenga efectos a largo plazo. En los Estados Unidos, las empresas farmacéuticas y biotecnológicas: Moderna, Pfizer y Novavax, han comenzado una maratónica carrera por ganarse el título de la primera vacuna efectiva para el COVID-19.

El tiempo para generar una vacuna, requiere de al menos 12-18 meses de los cuales pasan por diversas fases. La fase 1 corresponde a los primeros ensayos en pequeños grupos de personas para ver si es segura y efectiva. En la fase 2, se realizan ensayos a grupos más grandes y se prueban diferentes dosis. La fase 3 es el último paso antes de que se apruebe. En esta fase se consideran las dosis efectiva y óptima. La empresa biotecnológica  Moderna ya se encuentra en fase 3 y con la esperanza de probar esta vacuna en 30.000 personas. 

Como decía mi tata: La paciencia es la madre de las ciencias. Qué experiencia nos está entregado este 2020! Lo más aprendido forzosamente durante este tiempo es a ser más paciente. La selección natural nos pegó duro este año, pero me siento optimista de que ya para el próximo estaremos en mejor posición para enfrentar este virus.

Fuentes:

  1. Sanders JM, Monogue ML, Jodlowski TZ, Cutrell JB. Pharmacologic Treatments for Coronavirus Disease 2019 (COVID-19): A Review. JAMA. 2020;323(18):1824–1836. doi:10.1001/jama.2020.6019
  2. https://www.uchile.cl/noticias/164262/uch-implementara-tratamiento-experimental-en-pacientes-con-covid-19
https://www.modernatx.com/modernas-work-potential-vaccine-against-covid-19
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Entre tiranos y déspotas

Por Felipe Vergara.

Tres mitos se tejieron en torno a la Revolución Francesa y, de ahí en adelante, los historiadores –salvo honrosas excepciones- tejieron una narración que poco o nada tiene que ver con la veracidad de los hechos. Primero, la obra de Delacroix, “La libertad guiando al pueblo”, no está inspirada en las acciones de 1789, sino que retrata los procesos revolucionarios posteriores a la toma de la Bastilla; segunda, el asalto a la cárcel pretendía liberar presos políticos antimonarquistas, sin embargo muchos de ellos fueron asesinados antes o bien trasladados a un regimiento en las afueras de Paris, logrando solo escapar siete reos, que en desglose eran cuatro estafadores, un enfermo mental, un noble acusado de incesto y su cómplice (¡vaya antecedentes de la aristocracia!); tercero, aunque le duela a muchos, el 14 de julio se dió inicio a la sublevación del pueblo francés frente a Luis XVI, un  mentiroso, ambicioso y déspota noble que no dio puntada sin hilo, por engañar y cambiar las reglas del juego en temas tributarios y de igualdad ante la ley, favoreciendo a la corte y perjudicando a la plebe. La gota que rebalsó el vaso fue la acción de sus ministros Turgot, Calonne y Necker: no hubo medida que tomaron para alentar el enriquecimiento de familiares y amigos (nepotismo), proteger el privilegio de la Iglesia y, de pasadita, llevarse una tajada. La miseria del pueblo francés ya venía condicionada por los estragos de la peste bubónica que asoló a Francia en 1754, 1764,1774, 1784, ciclos de diez años y donde no hubo acierto en las políticas de cuidado de la población civil. La poblada era la que mantenía los lujos y despilfarro a cambio de hambre y muerte; llegado el momento se hartó y decidió marchar a Paris…. ahí partió todo. Creer que la historia se repite es un fantasma mental, casi una vocecilla esquizoide que termina más por trastornar que por ayudar a racionalizar los hechos del pasado. Historiadores como Braudel, Hobsabawn, Aróstegui dan evidencia teórica de que los hechos no se repiten, pero si gozan de la particularidad de ser deambulantes. En el transcurso del proceso se suceden ciclos históricos, donde ciertos fenómenos humanos calan con rasgos similares sus acciones (forma), pero siempre las  motivaciones son distintas, porque obedecen a diversas conciencias temporales (fondo); esta singularidad impide que la disciplina pueda predecir el futuro. Por  lo mismo siempre será bueno leer la historia, ya sea como entretención como también para culturizarse, pero el verdadero sentido axiológico de la disciplina es generar una reflexión inflexiva entre el presente y ese pasado que nos parece ajeno, pero que en definitiva esta mas latente que nunca.


Imagen: Cultura Colectiva, Arte, 26/04/2019

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Snowpiercer: Injusticia Social

Por Bárbara Vera.

Adaptación televisiva de la película Snowpiercier, dirigida por el famoso director coreano y ganador de un Óscar a mejor película, Bong Joon-ho, basada en la novela francesa Le Transperceneige de 1982. La película original es del 2013 y también está dirigida por este talentoso director, desde entonces trabajaron incansablemente para transformarla en una serie, donde se encontraron con incontables obstáculos y complicaciones que no permitieron el estreno del primer capítulo hasta el año 2020.

La trama de la serie se enfoca en un mundo postapocalíptico cubierto de hielo luego de que la elite del planeta tierra tratara de contrarrestar el calentamiento global congelando la corteza terrestre con la esperanza de revertir el daño, desafortunadamente solo provocaron que se extinguiera la mayor parte de la población humana. Mr. Willford, de Willford Industries, comienza a crear un tren de 1001 vagones de largo para albergar a sobrevivientes en caso de que la vida en la tierra se vuelva inconcebible. Afortunados son aquellos que poseen el estatus social para adquirir un boleto para tal lujoso tren que recorrerá eternamente la superficie de la tierra para asegurarle la vida a sus pasajeros, los cuales morirían instantáneamente al contacto con el aire exterior. Justo antes de la partida del tren, se observa en el primer capítulo cómo aquellas personas que sobrevivieron al frío y no tenían acceso a boletos para el tren se suben forzosamente en los últimos vagones, algunos de ellos muriendo en el proceso. Este acontecimiento crea tensión en la primera clase del tren, cuando los más ricos critican a Mr. Willford por permitir que aproximadamente 500 personas vivan en la cola del tren sin haber adquirido un boleto para subirse. Durante los siguientes episodios se explora la realidad de un tren de 16 km de largo que no para, posee tres clases sociales que mantienen la sociedad intacta donde siguen existiendo injusticias, vulneraciones y secretos que se van entrelazando para darnos el mayor suspenso y terror posible.

Lo más emocionante de esta serie son los impresionantes protagonistas. Por una parte, el ex detective policial Andre Layton (Daveed Diggs) logró salvarse de la muerte accediendo a la cola del tren en último momento, el trato inhumano hacia los pasajeros de la cola motiva a este personaje a crear una revolución nunca única. Melanie Cavill (Jennifer Connelly) es la encargada pública del funcionamiento correcto de todos los aspectos del tren, para ello se requiere dedicación de tiempo completo y tomar decisiones que pueden causar controversias entre los pasajeros.

El primer capítulo fue estrenado en TNT, al siguiente día se emitió el mismo en Netflix, donde cada lunes se estrena un nuevo episodio. Hasta el momento, hemos podido ver hasta el capítulo 8, en el cual ya se desarrollan las escenas más emocionantes de la serie, lo que nos indica que se avecina el fin de la temporada, posiblemente en el capítulo 10. Este mundo no se hace tan lejano a nuestra realidad ya que se plasma de igual manera la imprudencia de aquellos con más poder en la tierra, demostrándonos que son tan humanos como las minorías, y morirán junto con los más pobres cuando la tierra colapse de tanta contaminación que plantamos cada día. 


Imagen mycomputer.com. 30 mayo 2020

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Renuncio a los fraudes en nuestro vocabulario latinoamericano

Por Briana Bombana.

Es interesante observar que, a lo largo del desarrollo de nuestras relaciones personales, en pareja o en grupo, se crea un vocabulario propio de conversación, muchas veces con connotación graciosa: el famoso “chiste interno”. En portugués, de hecho, contamos con su gemela bivitelina: la “piada interna”. Pues bien, una situación fatídica que ocurrió conmigo cierta vez (por mi bien y el de Ustedes no hace falta que se la detalle), hizo con que yo exclamara de manera exagerada: “¡Soy un fraude!” Listo, esta secuencia de tres palabras en contraste con el contexto, en partes, cómico de la situación fue lo suficiente para que se convirtiera en una jerga bastante frecuente de las conversaciones con mis amigues, siempre seguida de una risita con miradas entrecruzantes. Después de algunos meses, sin embargo, una de nuestra pandilla, tras haber ido a visitar su familia, me comunicó muy decidida que dejaría de utilizar dicha “piada interna” porque su abuela así se lo había aconsejado. ¿La razón? Esta señora estaba muy cierta de que cuando repetimos una palabra diversas veces, mismo que no quisiésemos utilizarla con su significado original, pasaríamos a creérsela y eso de creerse un fraude, por supuesto, no era bueno.

Trayendo esa sabiduría octogenaria a la colectividad pero sin adentrarme en los fundamentos psicológicos de ello, me acordé de aquellos titulares de periódicos que se utilizan de ciertos términos para mantener algunas estructuras sociales, las cuales, afortunadamente, son imputadas por las minorías negativamente impactadas por su narrativa subyacente. Por ejemplo, en las noticias sobre el tráfico de drogas en Brasil, se suele denominar a les involucrades en dicho comercio de “traficantes” cuando pertenecen a las clases más bajas, sobre todo si son negres, mientras los mismos traficantes reciben el trato de “empresaries” y otros halagos semejantes si pertenecen a clases más altas y/o son blancos/blancas. De esa forma, las palabras elegidas contribuyen con la opinión generalizada, aunque falsa, de que todo pobre y negre es también criminal.   

Al sobrepasar las fronteras de mi país, pero todavía pensando en imputar términos que mantienen algunas de nuestras estructuras sociales, llamo a dos cambios iniciales en nuestro vocabulario como latinoamericanes (y expando también la invitación a les norteamericanes, europees, etc.), segura de que no soy la primera y, si bien quisiera, ni la última en defenderlos.

Cambio 1: Encubrimiento en el lugar de descubrimiento. En el libro titulado 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la modernidad, de entre otros muchos puntos relevantes, Enrique Dussel expone que el “descubrimiento” de América en verdad se trató de un encubrimiento. Es decir, con la excusa de la modernidad, por medio de un proceso militar-político violento, Europa (1) asumió el Otro ya residente en nuestro continente (léase los pueblos indígenas) y, más tarde, les africanes que aquí llegaban “como cosa, como instrumento, como oprimido, como encomendado, como asalariado o como esclavo”. Así, la idea de “descubrimiento” se relaciona, mismo que indirectamente, con una legitimación (¡sino promoción!) de la desaparición del Otro, perpetrada hasta los días actuales.

Cambio 2: Americanes somos todes (2), desde el Promontorio Murchison (Canadá) hasta el Cabo Froward (Chile), aunque los Estados Unidos de América (EUA) han estado utilizando a todo el continente como su “backyard” desde que Europa ha empezado a perder su poder por estos lados del Océano Atlántico. De esta forma, reclamar nuestro lugar como americano es resistir a la apropiación y/o la deformación por parte del gobierno yankee de nuestras tierras, recursos, cultura y, sobre todo, voluntad popular (muy ejemplificada por el voto).

A diferencia de los chistes entre amigues, la reproducción de los fraudes aquí contestados puede ser entendida como una estrategia de control de los recursos y personas de América (¡continente, por supuesto!), dado que empezamos a creer en ello, normalizando y siendo conniventes con sus violencias subyacentes. Así que, tras haber ido a visitar alternativas, como mi amiga una vez me dijo, yo les comunico muy decidida: yo dejo ya de utilizarlos.


(1) Aquí se generaliza la idea de Europa, aunque una mejor profundización debería de ser tratada futuramente.

(2) A les americanes de hoy, no valdrá con solamente llamarles “norteamericanes” y tampoco “estadunidenses” dado que, respectivamente, excluiríamos a Canadá, México y etc. de la nomenclatura y, los mexicanes también lo son (Estados Unidos Mexicanos). Así que, si bien abierto a sugerencias, muy posiblemente el gentilicio correcto a utilizar sería “yankee”.

Imagen: América Invertida, dibujo del pintor uruguayo 
Joaquín Torres García, 1943 (Museo Juan Manuel Blanes, Montevideo).

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