Por Luis Díaz

En el artículo anterior, recordamos algunas de las películas más memorables sobre la vida escolar. Sin embargo, debemos reconocer que, por su extensión, las series de TV nos presentan personajes más interesantes, cuyas personalidades individuales logran desarrollarse más allá de las limitaciones de las producciones cinematográficas. Y al igual que en el cine, hay series televisivas que abarcan los más diversos géneros:

En comedias, tenemos algunas como «Mi Profesor Favorito», «El Profesor Drexell» y la extravagante «Parker Lewis, El Ganador». Sin embargo, entre las más destacables podemos ver “Buenos Días, Maestra”, que tras una temporada fue reinventada y se convirtió en la ya legendaria “Salvado por la Campana”, cambiando el enfoque protagónico de la profesora principal al grupo de estudiantes en su clase. Los nerds y freaks tuvieron su lugar en series como “Freaks and Geeks” y “Primer Año”. Por su parte, la serie “Sex and The City” tiene una curiosa serie-precuela en la forma de “The Carrie Diaries”, e incluso el popular “Chavo del 8” tiene varios episodios ambientados en la escuela, donde los estudiantes muchas veces acaban con la paciencia del Profesor Jirafales quien, a pesar de todo y gracias a su formación clásica, aún tiene fe en los niños. Y en los años 70, estaba “Bienvenido, Kotter”, la primera en mostrar un curso interracial y uno de los primeros trabajos de un desconocido John Travolta.

Del cine a la TV, ha habido adaptaciones de cintas como «Ni Idea», «Ferris Bueller», «Colegio de Descarriados», e inclusive del drama “Fama” (ambientado en una escuela de arte neoyorquina), que contó con 6 saludables temporadas.

En lo más misceláneo, hay series donde los protagonistas se enfrentan tanto a la vida escolar como a situaciones fuera de lo normal, como «Roswell», «Smallville» y la popular «Stranger Things», así como también productos como «Glee» e incluso series animadas como la setentera «Misión: Magia», una lisérgica producción donde vemos una clase interracial cuya profesora es, curiosamente, una bruja (buena, eso sí).

Y, ya más cercanos y realistas, no pueden faltar los dramas como “TV 101”, donde un grupo de estudiantes secundarios crean su propio programa de noticias, las conocidísimas “Beverly Hills 90210”, “The O.C.” y “Dawson’s Creek”, la cruda “13 Reasons Why”, que explora los motivos detrás del suicido de una adolescente, la setentera “Problemas de un Adolescente”, pionera en hablar directamente de temas propios de la juventud, “Los Años Maravillosos”, donde un hombre recuerda su infancia y adolescencia en los años 60, la chilena “El Reemplazante”, donde un profesor sustituto se ve enfrentado a la cruda realidad social de sus estudiantes… y por supuesto, no nos podemos olvidar de la entrañable telenovela mexicana “Carrusel” que se mantiene viva en los recuerdos de todos los que la vieron. Y finalmente, la franquicia canadiense “Degrassi”, a cuyos protagonistas vimos crecer durante 40 años (1979-2019) en cuatro series conectadas que mantenían a muchos de sus actores originales. Degrassi se caracterizó por hablar abiertamente de temas tabúes como el sexo y embarazo en la adolescencia, violencia familiar, abandono, alcoholismo y drogadicción, acoso, y muchos más. Hoy en día, es necesario tener series tan honestas como ésta.

Como escribí antes, definitivamente la etapa escolar es una de las que más nos marcan en la vida, y el material mencionado es un fiel reflejo de ello.