Por Briana Bombana.

Mismo entre lenguas hermanas como el castellano y el portugués, podemos encontrar particularidades propias a cada una que son merecedoras de un destaque especial en nuestro archivo de memorias. De la primera, por la suerte que he tenido de vivir por 7 años en países castellanohablantes, yo guardo muchísimas. Por ejemplo, diferentemente del portugués, que el mar pueda soportar una versión femenina – la mar – me parece realmente la mar de bonito.

En lo que se refiere al significado de la palabra mar, esta semana, más concretamente el 8 de junio, hemos adentrado en la década del océano, así definida por la ONU con el objetivo principal de concienciar la población humana sobre la importancia de este gran volumen de agua salada en nuestro cotidiano. Pese a las diferencias conceptuales entre el océano y la mar [1], pienso ser útil utilizarse de la posibilidad de esta última en ser del género femenino para recalcar el potencial que ambos tienen en generar y mantener la vida del planeta, tal como el de una mujer. 

No sólo más de la mitad del oxígeno que respiramos es producido por las algas marinas sino que, al cubrir casi ¾ de la superficie terrestre, el océano es fundamental para el ciclo hidrológico que transfiere el agua que lo forma a las nubes y de éstas a los continentes finalmente llegando a los ríos (de entre otros reservatorios) que suministran el agua que bebemos. El océano es también el gran regulador climático debido a la alta capacidad térmica del agua, la cual reduce las diferencias de temperatura y crea un ambiente propicio para la vida en este mundo. Igualmente, alberga la mayor diversidad biológica planetaria, una plétora de fármacos para la producción de medicamentos, y despliega “servicios” prestados en su zona de contacto con el continente, el litoral, como el turismo de sol y playa. Como si todo eso no bastara, la economía global se desarrolla por medio del intercambio internacional de materias y productos en que un 80% se lleva a cabo por las vías marítimas, siendo hasta la transferencia y la preservación de nuestras memorias dependientes de esta conexión, dado que cerca de 99% del internet mundial se transmite por cables submarinos. Siendo así, por tanto, es muy probable que quiénes me están leyendo ahora sólo lo están pudiendo hacer debido a los océanos.

Por esas y muchas otras es que, incluso para aquelles que viven en el interior de los continentes, yo arriesgaría decir que ya vivimos en una sociedad mar-triarcalturuntuntis!). Pero, como una de las intenciones de la promoción de la década del océano, nos hace falta reconocer que conservar a estos sistemas acuáticos se ha convertido en un imperativo para nuestra supervivencia como especie. En lo que concierne a mí, con este texto, yo solo espero haber podido aportar un granito de arena para que repensemos las mares y los océanos como los generadores y mantenedores de vida que son. Eso, sobre todo, sería también la mar de bonito.

[1] https://marsemfim.com.br/mar-e-oceano-voce-sabe-qual-a-diferenca/